Dos días de lluvia

La casualidad quiso encontrarme
entre la oscuridad de mi vida,
a la vuelta de la esquina escondida
ni pude ni quise esquivarte.

Dos tardes de lluvia
para hacerme cambiar de opinión,
para devolverme la sonrisa
o hacerme sentir un cabrón.

Diré que no es nada nuevo
empotrarme contra la realidad
mientras los ideales caen
en picado y se rompen
contra el suelo de cristal.
No los necesito, supongo
que en el frío desierto de mis noches
hallaré
tu voz
y me quedaré.

Sólo dame un beso
bajo la lluvia que marca las despedidas dulces,
y ayúdame a alcanzarte,
a seguirte...
a quererte.

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