Corriendo hacia delante sin pensarlo, corriendo como un descerebrado que no siente su dolor, sólo su amor de luz y palpitante, estrella radiante, ciego por el único haz que le llevó por el camino de tus miradas y sufrió como un halcón herido de bala. Caras largas, en su temor se volvió a oír el clamor de las palabras renegadas que le dejaste clavadas en el corazón, el pobre pisó fuerte el acelerador, dejó el pie abajo y se armó de valor, un no te quiero es lo que recibió. Correr, caer y volver a correr, en su vida todo se echaba a perder, seguía su camino pero se encontró contigo y ya nada pudo hacer, de culo, cuesta abajo y sin frenos, él vivía enamorado de lo bueno que le dabas sin pensar en frío lo que se jugaba por querer correr, beber de tu risa y sentir la brisa sin prisa y el calor al despertar cada mañana pensando en ganar la carrera que le llevara a atrapar tu esencia en su portal. Velocidad y sensación rota por una deceleración brutal que ...