La casualidad quiso encontrarme entre la oscuridad de mi vida, a la vuelta de la esquina escondida ni pude ni quise esquivarte. Dos tardes de lluvia para hacerme cambiar de opinión, para devolverme la sonrisa o hacerme sentir un cabrón. Diré que no es nada nuevo empotrarme contra la realidad mientras los ideales caen en picado y se rompen contra el suelo de cristal. No los necesito, supongo que en el frío desierto de mis noches hallaré tu voz y me quedaré. Sólo dame un beso bajo la lluvia que marca las despedidas dulces, y ayúdame a alcanzarte, a seguirte... a quererte.
Maravilla����
ResponderEliminarFelicidades, me encanta como escribes!
EliminarMuchísimas gracias Sara!
EliminarIré subiendo nuevas entradas de vez en cuando, siempre que tenga tiempo, así que pásate por aquí siempre que quieras!
Qué bonito
ResponderEliminarMuchísimas gracias Mirian!
EliminarIntento escribir textos que hagan sentir algo por dentro, así que estoy muy orgulloso de que te parezca bonito.