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(Sin)sentidos

Mi mirada dijo lo que tu boca quería oír, y nos fundimos en un beso que nos cambió la vida.

Dos días de lluvia

La casualidad quiso encontrarme entre la oscuridad de mi vida, a la vuelta de la esquina escondida ni pude ni quise esquivarte. Dos tardes de lluvia para hacerme cambiar de opinión, para devolverme la sonrisa o hacerme sentir un cabrón. Diré que no es nada nuevo empotrarme contra la realidad mientras los ideales caen en picado y se rompen contra el suelo de cristal. No los necesito, supongo que en el frío desierto de mis noches hallaré tu voz y me quedaré. Sólo dame un beso bajo la lluvia que marca las despedidas dulces, y ayúdame a alcanzarte, a seguirte... a quererte.

Dudas

Y si fuera cierto que entre todo mi desconcierto fuiste un trocito de cielo que vino para quedarse.

Jugando a perder

Porque la ilusión del momento s uele ser una señal de debilidad, u n agudo tormento camuflado entre fragilidad. Sólo siento tener que sentirlo mientras me veo ausente cambiando de repente mis ganas de revivirlo. Sólo siento tener que vivirlo mirando en otros ojos para que reflejen celos de sufrimientos baldíos. Sólo siento tener que huir por esta vía de escape que construimos una tarde en que lo vimos venir. Si soy un intenso, qué culpa tendré de querer tenerte sintiendo tener que sufrir, lento, perder.

Guerras mágicas

Entre las líneas de mi mente donde me encierro al pensar en mi suerte entre lo pasado y lo presente me lanzo al enemigo de frente. No espero encontrar fortuna ni siquiera una pizca de locura junto a las curvas de tu cintura y de tu voz de Luna. Soy el que buscaba el cielo azul y se dio de bruces con la realidad. Tan brusco como romper con la estructura de esta guerra encarnizada. Y tratar de recuperar la esencia de mi vivencia en la estancia junto a tu fragancia será magia irreversiblemente cruzada en mi camino mientras todo lo que opino se esfuma pensando en el destino que no llega. Por mucho que lo esperes no vendrá.

Dirección a Madrid

Siempre recordaré los trenes que iban a Madrid pero se quedaron por el camino. Todo parecía morir entre aquellos hierros sangrando en el intento de recomponerse del golpe. Aquellos vagones iban llenos. Llenos de sueños, llenos de bostezos, llenos de sonrisas, llenos de recuerdos, llenos de vida.

Estrellas en vida

Desde arriba me pensaste siendo luz en el ensanche de la ciudad que a oscuras duerme entre penumbra y que prepara en soledad la noche de las estrellas. Mirando al cielo encontré que me mirabas de vuelta, y en tu mirada desperté mil sensaciones eternas.